"Tan necios como para tropezar con nuestra propia sombra" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . -Gedoxis-

jueves, 9 de agosto de 2012

Reacio...


Mi viejo mundo ya no gira sobre sus ejes originales, se ha desplazado lenta pero imparablemente hacia polos completamente opuestos a viejos sentimientos efímeramente estoicos.

Es curioso como el paso del tiempo resulta una mera excusa con la que se asientan en lo más profundo de nuestro ser imágenes idealizadas de aquellos a quienes hace tiempo conocemos, como si la diferencia entre días y años nos proporcionara la tranquilidad necesaria para seguir confiando en quienes se supone que, en base a este tiempo, deberíamos confiar.

Pero no es así.
El tiempo es una gran herramienta social y sentimental, pero también puede ser un arma.

A cada día que pasa se van desvelando ante mi mantos que jamás imaginé existentes. Trasfondos ocultos y dolorosas realidades que en el pasado no era capaz de asimilar. Personas que utilizan el tiempo que has pasado a su lado para avalar la hipoteca sentimental que corre de tu cuenta, pero de la que ellos están disfrutando y derrochando cada minúsculo gramo de confianza.

No es que haya recibido una puñalada trapera, pero siento que todos los días mi vieja y dolorida confianza es violada entre caricias de un antiguo y sobrevalorado pasado. 

Observo discretamente en que se han convertido, en que han degenerado y derivado sus miradas, sus promesas, sus sueños y sus más tiernas ilusiones.

Veo como las válvulas pierden presión, como los cimientos se desploman, como la bolsa cae en picado.
Como mi confianza se apaga tras tan imberbe vendaval de verdades inimaginables.

Me deprime.
Me deprime ver como el tiempo hace madurar las piezas de fruta hasta que estas se desploman podridas contra el suelo.

[#376] Mi viejo mundo a muerto aunque yo no haya muerto con él...

domingo, 3 de junio de 2012

Suspiro...

Yann Tiersen - Le Jour d'Avant


Muchas veces me pregunto si en su mente sigue vigente ese universo perdido, esa vida distante y paralela en la que las cosas no han cambiado ni han perdido su esencia y su valor. Ese inmenso océano de mariposas que se asentaba cada día en el estómago, esos silencios sin respuesta en donde cada mirada hablaba sin mediar palabra.

No puedo evitar que todo siga vivo en mi interior. No puedo escapar de los lugares, de las canciones, de los momentos, de todos esos recuerdos que nunca perderán su incalculable valor.

Es cierto que soy un cobarde que no tiene valor de mirar a la cara al pasado. Nada más que un iluso que se conforma con sus tristes anhelos y sus dulces sueños, sus viejas ilusiones que le acompañan aunque no tenga la entereza de hacerlas realidad. Amante de todo aunque me conforme con nada, un coleccionista de destinos truncados y felicidades despreciadas.

Mi universo perdido se mantiene, erguido y estoico, luchando por herirme y acurrucarme por las noches.

Ha pasado el tiempo y todo sigue igual. El ayer es como el hoy y no parece que vaya a ser diferente al mañana.

¿Pero que son todos esos suspiros que menospreciamos al no ser más que meros frutos de nuestra imaginación?

Sueños de papel mojado.
Aves sin alas con las que volar.
El billete de un tren que ya ha partido
La vigente nostalgia de nuestro más humilde ser.

Pero el tiempo sigue avanzando, y aunque puede que sea demasiado tarde para enmendar mis errores este sentimiento no tiene intención de desaparecer. Este remoto universo quiere seguir vivo, aunque solo sea escondido en lo más recóndito de nuestro ser.

Jamás permitiré la conmutación de mi pena, pero por encima de todo nunca me perdonaré por no haber luchado, por no haber sacado a la luz todo cuanto en aquella despedida sentía y quería realmente decir. Dejé que se marchara, y con ella la oportunidad de volver a sentirme dichoso.

Fui un cobarde, un conformista, un inútil que dejó su oportunidad desvanecerse.
Es terrible aprender a valorar lo que se tiene después de que se pierde, darse cuenta de cuan ciego se era para pasar a un mundo monocromo sin su presencia.

Pero aunque nunca se sepa cuantas veces llama el destino a tu puerta yo soy feliz.

Estoy contento y orgulloso de cada segundo a su lado, de cada mirada y de cada risa, de cada abrazo y de cada beso, de cada calle y de cada parada, de cada planta y de cada escalón. Orgulloso de mi insana locura que me permitió llegar hasta aquella puerta y tocar al timbre con tal de disfrutar de su sonrisa.

El viaje mereció la pena...

[#376]  Buenas noches, y que sueñes con medios perros.

domingo, 22 de abril de 2012

Difracción...

Pink Floyd - Another Brick in the Wall


Si mi vida fuera un árbol todavía estoy en el tronco, sin saber que rama seguir, indeciso e indefenso ante los azotes que me depara el destino.

Es extraño como ahora las decisiones se abalanzan sobre mi, como cada paso, por muy minúsculo que sea, me acerca lentamente al abismo. Y tengo miedo, miedo de pifiarla, miedo de añorar el pasado, de temer al futuro y sufrir el presente.

No se que debo hacer, que debo pensar, que debo sentir, que debo soñar.
No consigo que nada se aloje con una sonrisa en mi mente. No alcanzo a comprenderme a mi mismo, ni a mis ambiciones, ni a mis limitaciones. Me siento indefinido, como una etiqueta en blanco, como un pentagrama vació.

Desde que se supone que estoy "madurando" mucha gente suele decir que me echa de menos, que mi viejo yo se ha diluido en el tiempo. Me recuerdan el pasado y sus inolvidables momentos, nuestros grandes momentos de gloria, nuestros insanos disparates, nuestros desternillantes desastres capaces de hacernos reír hasta caer redondos al suelo completamente exhaustos.

Soy consciente de que el tiempo sigue su curso, y de que nadie consigue quedarse eternamente rezagado, y que, por supuesto, yo no soy una excepción.

Pero aunque no lo parezca él que más me echa de menos soy yo.

No puedo evitar sentirme despojado de mi mismo, alejado cada vez más de mi pasado. Empujado a desprenderme de ser quien era por una extraña inercia que tira de mi en todas direcciones.

El tiempo hace mella en nosotros, cierto que en unos más que en otros, pero no conseguimos escapar de esta realidad.
Pero es curioso, es realmente curioso como esta serie de cambios nos acerca de vez en cuando más a unas personas que a otras, y viceversa.

El problema es tener la capacidad de elegir, la posibilidad de acertar y la de fallar, sostener en tus manos la responsabilidad de tu futuro.

No se que rama elegir ni que bifurcación tomar. Solo tengo presente que acabe en la hoja que acabe se tiene que marchitar.

A las puertas de la muerte miras atrás con pena, desdén y melancolía.
Contemplas tu vida tristemente, te aferras a ella aunque no queden cosas por hacer o tiempo para poder hacerlas.

Esa vida que termina pero que podría haber sido otra.
El final de un largo camino arduo y angosto, pero a la vez alegre y maravilloso.
Un extraño regalo que nadie alcanza a explicar...

[#376] El camino se difracta, se descompone y se desvía, pero solo hay un futuro a seguir en esta vida.

lunes, 5 de marzo de 2012

Indeleble...

Hans Zimmer - Time


Hoy llegan a mis oídos todo tipo de melodías.
Tristes, alegres, melancólicas, apáticas, dulces, amargas, débiles, poderosas, desnudas, hermosas.

Guardan todo tipo de recuerdos y connotaciones. Sugieren todo tipo de acciones, todo tipo de revueltas, todo tipo de respuestas y soluciones.

Pero no acabo de encontrar ninguna que defina mis sentimientos, mi apatía, mi alejado sentimiento del mundo y de aquello que me rodea.
Esa extraña sensación de sentirte como un tempano de frió hielo que nunca se derrite, que se mantiene rigido y congelado, inalterable e indeformable ante todo tipo de dolor o felicidad.

No se como explicarlo. Es la máxima neutralidad del pensamiento, del sentimiento y de la percepción de la realidad.

Es vivir como si hubieras muerto, teniendo la sensación de que todo se repite pero incesablemente te dan la oportunidad de volver a empezar. Una célula convectiva de desolación y monotonía.

Sentirse como una alma en pena que vaga por el mundo a modo de espectador, como un fantasma sin presencia, sin alma, sin vergüenza ajena ni propia, sin miramientos.

Es como si fuera yo quien redactara la triste historia que me rodea, como si tuviera que recoger todos y cada uno de los pedacitos que conforman el espacio y el tiempo que se desarrolla a mi alrededor.

Nubes de sucesos surcan mi vida sin producir la más mínima mella en mi.
Es como si, por asi decirlo, fuera independiente a mi propia historia, como si no llevara mis propios mandos, mi rumbo o mi control...

Muerte, ya sea esta dulce o amarga, trágica o apoteósica, elegante o vulgar, indiferente o dolorosa, plácida o agonizante...
¿Será lo que tanto necesito?

Si.
Es lo que necesito.

Necesito el final.
Necesito la parca.
Necesito al diablo, al maligno, a Mefistófeles, a Hades, a Lucifer.
Necesito la muerte.

Su mejilla huesuda, sus manos blanquecinas, la fragancia de la sangre que empaña su toga más oscura que la mismisima oscuridad.
Pero sobretodo lo que más necesito es su guadaña, su filo capaz descuartizarme sin el más mínimo ápice de piedad...

Cierto es que la necesito, pero yo no quiero morir. No tengo intención de desaparecer.
Necesito la muerte, pero no para mi, sino para todos vosotros.

Todos aquellos despreciables insectos que me entorpecen y que menguan mis ganas de vivir, todos esos malditos bastardos que osan entrometerse en mis asuntos, en mi vida, en mi historia, creyendo que tienen el privilegio de formar parte de ella.

No me estoy excediendo.
No sobran las palabras.
Aquello que realmente sobra son cuerpos sin alma en este misero mundo, títeres sin cerebro que nos joden la vida, seres viles y repugnantes que infestan con su ignorancia la cultura que nos rodea. La paz y el sosiego que han sido pisoteados sin miramientos, el orden y la justicia que han sido corrompidos por la sed de poder y riqueza de los viles cerdos con traje y corbata.

Estoy harto. Harto de explotar en silencio.

Sumido en mi propio mundo el cual se encuentra sumido en el caos.
El caos que se filtra lenta pero implacablemente en mi refugio privado.
Privado de la paz de la que disponía en mi mas tierna infancia.
Una infancia de la que ya no todos los niños pueden disfrutar a causa del mundo.
Un mundo distante, diferente y distinto del que todos hayamos podido dulcemente soñar alguna vez en nuestra vida.

Una vida.
Un triste e insignificante vida.
Tan frágil que puede acallarse súbitamente en cualquier instante, para así, mientras todo se nubla, sumirse en el eterno silencio.

[#376] Este mundo esta podrido, y la gente podría estar mejor muerta...

Delirios...

John Stump - Death Waltz


Que estallen las arterias.
Que exploten los cráneos.
Que lloren los niños.
Que mueran los soldados.

Muerte, fuego, destrucción.
Llanto, agonía y desolación.

Que no quede nadie sonriente, rozagante o apasionado.
Que bajo la fúnebre lluvia roja solo sonría mi tez.
Mi retorcida sonrisa.
Mi mente enferma.
Mi alma perturbada.
Mi corrupto corazón.

Muerte, fuego, destrucción.
Llanto, agonía y desolación.

No más colores en la tierra.
No más melodías en sus oídos.
No más sonrisas en sus labios.
No más alegrías en sus vidas.

Muerte, fuego, destrucción.
Llanto, agonía y desolación.

Solo el sol incidiendo en el desolado mundo.
En el mundo desolado que nunca será salvado.
Que nunca será abrazado.
Que nunca será querido ni amado.

Muerte, fuego, destrucción.
Llanto, agonía y desolación.

Muerte en el aire.
Muerte sobre la tierra.
Muerte a donde quiera que valla.
Que valla la muerte donde quiera.
Y allí a donde quiera que valla que valla porque así ella lo quiera.
Porque quiera yo o no lo quiera, la muerte les quiere y les abrazará aunque no quieran.

Muerte, fuego, destrucción.
Llanto, agonía y desolación.

Delirios de grandeza.
Delirios de desazón.
Delirios en el alma, en la mente y el corazón.

Muerte, fuego, destrucción.
Llanto, agonía y desolación.

[#376] Lidio con los lirios de mi lindo delirio.

lunes, 30 de enero de 2012

Solución...

Esta entrada es la continuación de "Impulso..."
Kingdom Hearts - Dive into the Heart


Sin saber todavía como había ocurrido tenía un cadáver en medio del garaje.

Un cuerpo inerte y burlón yacía ahora ante mi, riéndose de mi desgracia al ser él mismo mi mayor problema. Las terribles carcajadas me atravesaban el corazón como ardientes agujas, hiriéndome y maltratando mi dolido pensamiento.

-¿Que hago yo ahora con esto?
La pregunta era repetida una y otra vez al aire. De pie esperaba una voz que me guiara para salir de aquel entuerto.

Pero no escuché absolutamente nada.
Nada de nada.
Solo silencio, un punzante y terrible silencio...

Fue entonces cuando el miedo vino a visitarme. Las dudas me asaltaban sin cesar.
El temor corría vertiginosamente por mis venas.

Ahora mi única preocupación era hacerle desaparecer, pero en mi estado me resultaba imposible. Estaba alterado, confuso, perdido, no sabía que hacer.

Saqué un cigarrillo de la pitillera y calé entre nervios e injurias a mi insensatez. Ahora mis huellas estaban en su cuello, si el cadáver era localizado tal cual me atraparían.

Desplacé el cuerpo hasta la sala de la caldera y cerré el garaje con llave.
Ahora era el momento de pensar. Necesitaba mi tiempo, mi humo, mi paz, mi calmado e inquebrantable juicio limpio de nieblas e insensateces.

Subí a mi habitación y escuché un poco de música con la que poder pensar con claridad. Comencé a cavilar, a idear un plan perfecto con el que librarme del problema en el que me había metido. Como un niño que se mea en la cama buscaba la manera de deshacerme de las sábanas empapadas.

Pensé en mil locuras, tales como cocinarlo y alimentar a los perros del vecindario, o enterrarlo en mi propio jardín bajo una nueva plantación de geranios que habría ido a comprar expresamente para la ocasión.
Muchas tonterías pasaron por mi mente, e incluso algunas consiguieron hacerme sonreír de lo descabelladas que resultaban.

Pero no tardé en encontrar una interesante solución...

Cogí la moto y fui a la gasolinera a llenar un bidón de no más de cinco litros.
Poco después, al llegar a casa, busqué un par de cosas que necesitaría.
Ahora se abalanzaba sobre mi la parte más complicada.

Le puse un caso, até sus muñecas con unas cuerdas y pase los extremos por dentro del bolsillo delantero de mi sudadera, de este modo quedaban mucho menos visibles y el cuerpo se mantendría erguido.
Ahora, con el cadáver a mi espalda, monté en la moto y coloque el bidón con gasolina a mis pies. Ceñí bien la cuerda, arranqué la moto y salí de casa.

El viento era realmente reconfortante. Sentir como la brisa me acariciaba hacia más llevadero el terrible abrazo de mi querido compañero, el horrible abrazo de la muerte a mis espaldas.

Pasamos por el campo de fútbol, después la avenida de los famosos postes eléctricos, y no mucho más tarde ya estábamos por las periferias del club de tenis.

Mi destino ya estaba fijado, mi rumbo ya había sido decidido. El paseo terminaría en las trincheras.

Aunque vieja seguía siendo una gran luchadora. Sin ser siquiera una moto de cross, mi pequeña Piaggio llego a la explanada que hay justo antes de llegar a las trincheras de una pieza.

Desaté al oso amoroso de mi cintura, lo apoye sobre mi hombro, tomé el bidón con la mano izquierda y comencé a caminar hacia el bosque.

Eran ya cosa de las siete de la tarde, el sol se estaba ocultando en el horizonte y yo lo hacía entre las sombras de los árboles.

El camino resultó mas llevadero de lo que pensaba y pronto llegamos al lugar que tenía en mente. Una vieja trinchera que había en lo alto de una colina y que todavía mantenía gran parte de su recorrido bajo tierra accesible. El lugar perfecto.

Dejé caer el cadáver lo más adentro posible y lo coloqué con la cabeza mirando al techo. Abrí su boca y le obligué a tomar unos cuantos tragos de gasolina a su salud.
Un cuarto del combustible del que disponía estaba ahora en el interior de su cuerpo.

Cogí el bidón y cuidadosamente terminé de rociar el resto de su cuerpo. Bien empapado y listo para chisporrotear entre las llamas.

Saque de nuevo la pitillera. Tomé un cigarro y lo coloqué tranquilamente en la comisura de mi boca, sin preocupaciones, sin prisas. Este era mi momento, este era el final que yo había decidido.

Saqué de mi bolsillo el Zippo que mi abuelo me regaló y encendí aquel cigarro como si de una antorcha olímpica se tratara. Con orgullo y satisfacción di una profunda calada y sentí como el humo se deslizaba a través de mis pulmones, envenenando mi cuerpo y a la vez sumiéndome en la calma.

Era la hora, el final estaba cerca, el telón debía bajar y traer consigo el final de tan curiosa aventura.

Tomé una última calada y cogí el cigarrillo sin poder evitar dejar escapar una retorcida sonrisa.

Lo solté. Este cayó, encendió la gasolina y su cuerpo comenzó a arder.

Aquí estaba.
El final.
El brillante y apoteósico final que las llamas que emanaba de su cuerpo producía.

Una mirada de tristeza se reflejaba en mis ojos. Todo había terminado. El éxtasis se había ido. El placer de la muerte ya estaba completamente marchitado. Ya no quedaba nada por lo que enloquecer o por lo que sonreir.

Allí estaba él, ardiendo ante mi, como Sodoma, como Gomorra, haciendo centellear mis ojos en la oscuridad de la noche que se cernía sobre nosotros.

El tiempo estaba en mi contra y el olor de su cuerpo no tardaría en delatarme, así que, viendo su cadáver chisporrotear una vez más, le dediqué unas últimas palabras.
Nobles y sinceras, crueles y despiadadas:
"Ve donde el viento te pose, donde tus actos te lleven, donde el fin te sitúe.
Que quien te amase te llore, que quien te quisiera te recuerde, que quien te conociera te extrañe.

Espero que allí a donde vayas no me guardes rencor, tarde o temprano mi hora también llegará. Quién sabe si a manos del tiempo, o quizás a manos ajenas como en tu caso, pero algún día esas manos llegarán y con ellas mi final.

No te pido que me perdones. Ni siquiera que escuches mis disculpas, puesto que nunca van a existir. Sin embargo hay algo que si que deseo, y es darte las gracias.

Mis manos nunca te olvidaran y mi alma no podrá ignorar el placer de aquel momento. Te estoy sumamente agradecido por dejarme tu vida en bandeja.

Gracias por regalarme tu muerte."


Las llamas habían perdido su ímpetu, el hedor de su carne empezaba a corromper mis sentidos, y la luz de la luna entraba furtivamente por la abertura.
Era la hora de marchar.

Salí de allí en silencio, arropado por el aciago viento que esparcía por el cielo el nefasto aroma de la muerte. La luz a mis espaldas menguaba rápidamente, como una triste hoguera de verano maltratada por el viento del mar.

Bajé la ladera y, una vez abajo, miré atrás para contemplar como el agonizante resplandor sucumbía entre las tinieblas.
[#376] "No estoy loco, disfruto de la locura"

domingo, 29 de enero de 2012

Impulso...

La Valse des Monstres - Yann Tiersen

De súbito mi respiración se entrecortó!

No se que me ocurría.
No entendía que me estaba pasando.
Un extraño escalofrío me recorría el espinazo, como una melodía que eriza todos los diminutos pelos de tu cuerpo y alcanza tu cabeza para encresparte el mismísimo pensamiento...

Al principio parecía algo fugaz, como un mero pronto que no terminas de comprender, pero poco a poco se fue tornando más nítido en mi mente.

Mi corazón latía intensamente, mi estomago se plagaba de mariposas, mi interior carcajeaba en silencio mientras en mi tez se filtraba una mueca similar a una sonrisa, una sonrisa de maldad, una sonrisa de placer, una sonrisa imbuida de fatalidad.

Allí estaba yo, sin poder contenerme, visualizando el camino a seguir...

Él estaba de espaldas a mi, admirando una serie de instrumentos que en ese momento tenia en mi garaje. Disfrutaba tocando la guitarra y probando el bajo de un amigo mio mientras yo, con la mirada perdida, buscaba una herramienta idónea para el cometido que tenia en mente.

Le dije que me tenía que ausentar un momento para ir arriba a por una cosa que me había olvidado. El no se inmutó y siguió tranquilamente tocando sin preocupación alguna, sin sospecha alguna, sin presagio alguno del futuro que se cernía sobre el.

Mientras subía rápidamente las escaleras hacia mi habitación comencé a recordar todo cuanto tenía yo en ella. Sin poder soportar el alegre bombeo de mi agitado corazón recordé la multitud de dagas y katanas, pero pronto caí en la cuenta del estropicio que eso supondría.

Que dulces imágenes poblaban mi imaginación esgrimando todo tipo de armas de filo, rebanando cada miembro como si de mantequilla se tratase, desmenuzarlo con suma delicadeza para servirlo más tarde a las finas hierbas.
Pero no era buena idea, los restos serían un serio problema, así que decidí ser sensato y no embarcarme en un arca con tantas fugas.

Miré en todas direcciones y busque con sumo recelo, nada me convencía, no podía decidirme entre tantas formas y ejecuciones que rondaban mi cabeza.

De pronto el me llamó.
Sumido en la preocupación de que quizá quisiera irse bajé atropelladamente las escaleras en su busca para ver que ocurría.

Nada más llegar abajo vi como él estaba sentado ante mi piano.
Con sus manos ya posadas en el me preguntó si podía tocarlo. Mientras yo me ponía a sus espaldas para hacer como que tenía intención de escuchar aquello que el quisiera tocar le conteste que si, que no había ningún problema.

Cuando la primera nota sonó entré en trance.

Tendría que ser limpio.
Tendría que ser silencioso.
Pero por encima de todo, tendría que ser lento.
Terriblemente lento.
Dolorosamente lento.
Tan lento que cada segundo pareciera un siglo al disfrutar de su tormento.

Un silencio sepulcral se apoderó de mis sentidos y congelo las aguas del tiempo. Todo estaba inerte, tranquilo, silencioso...

Pero ese instante no duró mucho. Cuando se dispuso a tocar la siguiente nota mis manos ya estaban en torno a su cuello, apretando cual soga a un reo suspendido en el cielo a la vista de la multitud.

La saliva brotaba de su boca y se deslizaba desde sus labios hasta mis manos.
Sus ojos se tornaban oscuros a cada segundo que pasaba, como una llama que se consume.
Sus inquietas manos iban perdiendo fuerza como un niño que suelta a su madre cuando se duerme.

Cuan dulce placer el sentirse como la mismísima parca, meciendo la barca de camino al infierno, postrando sus sueños e ilusiones ante los huesudos pies de la muerte.

Trompetas y trombones, flautas y flautines, tambores y timbales, violas y violonchelos. Todos tocaban a mi son desde lo más profundo de mi ser para complementar tan bella escena. Una orquesta perfecta para acompañar tan apoteósica expiración, tan sublime desenlace, tan soberbio final.

Intentó burlar a la muerte que le amordazaba, pero fue inútil.
Con un solo de violín cayó el telón y se hizo el silencio...

Su cuerpo inerte yacía ahora ante mi.
Las manzanas se tornaron grises y pálidas, y sus ojos se cerraron para no volver a despertar.

[#376] "No estoy loco, disfruto de la locura"

martes, 17 de enero de 2012

Inspiración...

Yann Tiersen - Le Moulin



Vagas percepciones del mundo real, nada más que meros vestigios de que en estos instantes estoy viviendo, viviendo sin el más mínimo interés por el exterior, por el mundo real, por la continua desolación que me asola a mi y a mi solemne soledad.

Todo esto se ha convertido en un desperdicio,
de tiempo, de abrazos, de esfuerzos,
de miradas, caricias y sueños.
Horas malditas, minutos hechizados, segundos enfermos.

Gris insípido, negro profundo, blanco nítido. Estos son los colores de que dispongo para pintar el mundo real, mientras en mi mente se abre el abanico del arco iris, la paleta de todos los colores del cielo, la brocha multicolor que desprende todo cuanto abarca mi imaginación.

Estoy aquí dentro, herméticamente encerrado, oculto entre las brumas de mi íntimo mundo, en mi palacio de pensamientos y elucubraciones, en mi inteligible paraíso privado intentando aislarme de las sonrisas de fogueo que son disparadas por interés.

Lentamente me impermeabilizo, consigo aprender con el paso de los años como evitar que penetren en mi país de las maravillas para que sea convertido en un desierto de pesadillas.

Es uno de mis mayores tesoros aunque nunca lo conserve conmigo, aunque venga con el viento y se valla como vino. Fugaz y repentina me atrapa y me hace suyo, me toma de la mano y me invita a volar sobre mis conocimientos, ofreciéndome de este modo una vista de pájaro de los mismos.

Aquí en estas líneas tenéis mi inspiración la cual solo aflora cuando no sirve para nada productivo, solo para producir lamentos tétricos y fúnebres, tristes y agonizantes.

No soy más que arte desconocido,
música silenciosa,
frases sin sentido.
Estoy condenado al olvido de lo que nunca fue ni será reconocido.

[#376] Producto de mi insana imaginación se disuelve la realidad entre los océanos de la ficción.

jueves, 12 de enero de 2012

Deidad...

Yann Tiersen - L' Homme aux Bras Ballants



Una epidemia de paz y tranquilidad que se propaga por mi venas, que se apodera de mi cuerpo, que se apropia de mi ser y me sumerge en la más cálida calma que jamás hubiera imaginado poder alcanzar.

Aunque me resulte extraño me he convertido en una fábrica de optimismo, una fuente inagotable de sonrisas que alimenta sus aguas de las montañas de la felicidad, una felicidad que proviene de la escarcha que se desprende de los sueños en los que ella aparece.

No alcanzo a comprenderlo, y tampoco quiero hacerlo. Ahora soy feliz, feliz como nunca antes había sido, alegre por sentirme como en mi más tierna infancia, aguardando de nuevo cada día con ilusión.

Tenéis derecho a pensar en que ha sido de mi, que ha ocurrido con ese viejo pesimista que no hacía más que soltar injurias y maldecir al destino, ese maldito cascarrabias que repudiaba a la muerte e insultaba al tiempo.

Antes todos los días eran iguales, cada uno una triste fotocopia del anterior, sin la más mínima señal de color por ningún lugar. No caminaba, vagaba por la vida con la mirada perdida y con los pies arrastrando. Empujado por la obligación de vivir buscaba que el tiempo pasara lo más ameno posible, evitando de este modo percibir que estaba viviendo.

Escribía, escribía mucho, la verdad es que demasiado. Metáforas y alegorías tristes que sintetizaban el hedor del día a día. Mis palabras se compadecían de mi mismo y me ocultaban de la realidad, me encerraban en un duro cascarón de hierro e impedían poco a poco que mis sonrisas vieran la luz del sol.

Pero entonces llegaste tu.
Tu oxidaste ese horrible hierro que me amordazaba. Tu hiciste saltar en mil pedazos esa envoltura de dolor que yo mismo había ido creando lágrima tras lágrima.

Como un ave que surca los cielos llegaste y te posaste a mi vera, con tus alas blancas me arropaste y me sumiste en el más dulce de los sueños.

Eres sin duda mi ángel, mi salvación, mi último aliento ante las puertas del olvido cuando la muerte me lleve por la Laguna Estigia.
Eres mi deseo, mi musa y mi sonrisa.
La luz del sol, el calor de un beso y las caricias de la brisa.

Siento que eres la mitad de mi todo, la guinda del pastel de mi vida.
Estas palabras han nacido en una sola noche, y todo se debe al deseo de verte y al dolor que supone no tenerte a mi lado.
[#376] "Has avivat la minúscula flama de calor que tenia al meu interior i has fet d'ella una foguera de felicitat"

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Retazos...

The Other Promise - Yoko Shimomura



Puedo cerrar los ojos, taparme los oídos y gritar hasta quedarme afónico, pero no sirve de nada.
Implacablemente todos los recuerdos vuelven a mi, como una corriente de aire que te recorre el espinazo. Como un relámpago que cruza de súbito el cielo y estalla en un haz de color, un destello fugaz que te ciega, que te deslumbra, que te infunde tanta luz que no eres capaz de soportarla...

No puedo escapar de sus sombras, de sus siluetas, de sus sonrisas y sus miradas. Siempre vuelven cuando menos te lo esperas. Una patada del pasado en la boca del estómago que me obliga a toser mis más dulces recuerdos.
Mis más preciados tesoros, aquellos que guardo con sumo recelo, son también los que me hacen llorar por dentro, derritiéndome las entrañas y destrozando mi entereza.

No puedo evitarlo, están por todas partes, acechando en las esquinas, vigilando desde las alturas, apostadas en cada lugar y cada palabra, como una lluvia puntual que te cala hasta los huesos y te resfría hasta el alma.

Momentos implacables que se repiten sin cesar, objetos y melodías que almacenan todo tipo de recuerdos. Todo, absolutamente todo sigue latiendo, lenta pero incesablemente, leve pero dolorosamente, triste y amargamente.

El robo para el compromiso, el odiado pelo rojizo, la revelación tras los vesubios, la oscuridad sobre el edificio desnudo, la sinceridad escrita en tinta de violeta, el viaje sin sentido que me enorgullece, la vil traición que me consume, el dulce helado antes de la tormenta...

Todos y cada uno de ellos guardan sus inolvidables momentos, sus irrepetibles placeres, sus irremediables fracasos, sus odiosas ilusiones y sus tristes decepciones.

Pero ya no se que debo hacer. Mi historia recoge demasiadas desfachateces que no se como reparar, como remediar, como enmendar.

Ojala me aguarde un buen castigo a la vuelta de la esquina para que todo quede limpio y pulcro, para poder caminar sin más pesos en la espalda.
Ojala me caiga ese rayo que tantas veces he jurado que me partiría en dos...

[#376] Como dijo el gran sabina: No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió

domingo, 23 de octubre de 2011

Enajenación...

Dearly Beloved - KH Birth by Sleep


¿Está todo realmente bien...?

Podría decirse que si.
Todo sigue su curso natural e inamovible, doloroso e invariable, gris e inalterable.
Como un sendero entre la yerba, una negra autopista sin desvíos, una furiosa ráfaga de viento que no permite que rumbo tomar.
Sobre mi velero a merced del viento sin saber con que me puedo topar.

Todo esta bien para el mundo, para el sistema, para el destino, pero ¿Y para mi...?

Ya no lo se.
Discrepo de todo pero no me simpatizo con nada.
Me siento indiferente, impasible, apático...

Sin más calor que el de las sabanas al despertarse comienza un frío día, un día lúgubre y sin razón. Atrapado en un bucle infinito, una célula convectiva de desolación. Una maldita secuencia de sucesos que no tengo valor de cambiar. Una pesada cadena en torno a mi cuello que me aprisiona y limita mi ilusión, mis sueños, mis ganas de surcar los cielos, de sumergirme en el desierto y andar sobre los mares.

Las horas mueren ante mis ojos, una tras otra, tristemente se enzarzan en una cruenta batalla que se libra en mi interior.
No lo comprendo. Cada día que pasa está de más pero también lo hecho de menos, como si fuera un continuo desperdicio del que no puedo librarme. Un incesable derroche de tiempo en el que siento que estoy desperdiciando cada segundo de mi vida, o más bien, un triste sentimiento de no tener ni la más remota sensación de estar viviendo.

¿Acaso ya estoy muerto? ¿Será este mi castigo? ¿Mi sueño eterno? ¿Mi infierno? ¿Mi cálido paraíso?

No creo, ya que si así fuera todavía seguiría durmiendo, atrapado en aquel hermoso capullo de pétalos blancos en donde mis recuerdos se van entrelazando de nuevo.

A estas alturas ya da igual. Para mi la vida y el sueño no son más que formas alternantes de percibir el tiempo. Mundos antagónicos, espacios distantes y distintos que se encuentran separados por un remanso de paz. Un límite que tiende a la realidad y a la irrealidad, al sueño y al tiempo, a la paz y al ajetreo.

Ya no se que camino tomar ni que sueño perseguir, todo a muerto en ambos lados y me da igual en que mundo encontrarme.

¿En cual estoy ahora?
Qué más dará. Ahora solo quiero andar, sea en cual sea, sea a donde sea, muera en donde muera y me dirija a donde me dirija.

Quiero un billete al fin del mundo, un taxi que me lleve a "ninguna parte", una brújula que marque lo que más deseo de ambos mundos. Un rumbo, una ruta, un camino, un pasaje que me libre de caer en el olvido...

Pero sigo aquí, abandonado en el andén, sin saber que tren debo tomar...

[#376] La vida, eso que transcurre mientras nos preocupamos en vivir...

domingo, 21 de agosto de 2011

Azar...

L'Absente - Yann Tiersen

-¿Suerte?
-No, no me termina de gustar.
-Entonces... ¿Casualidad?
-No, tampoco. Casualidad sería la situación en la que nos encontramos al ser quienes somos.
-Pues no se ¿Quizá prefieras potra?
-No, ni en broma. Demasiado basto.
-Pues entonces no queda otra que el destino.
-No te digo yo que no, podría darse el caso de que todo estuviera predestinado.
-¿Entonces estamos de acuerdo?
-Mmmm... No se que decir. Nunca he creído en el destino. Mi único dios es el Tiempo, quien encauza la historia y devuelve todo al polvo del que proviene. Pero eso del destino depende.
-¿Como que depende?
-Pues del momento, de la situación.
-Explícate un poco que no acabo de entenderte.
-A ver, es muy sencillo. Por así decir el destino es a mi parecer una mezcla entre azar y tiempo. Si te ocurre algo bueno se suele llamar suerte, y en el caso de algo malo se le suele llamar desgracia. Ambos aspectos se rigen del tiempo a través del cual se da lugar a esta serie de hechos. Por lo tanto el destino es esa serie de suertes y desgracias.
-¿Entonces que diferencia hay?
-Muy simple. Si dices destino estas dando por sentado que todo esta escrito, tanto lo pasado como lo futuro. Pero, en cambio, decir suerte o desgracia solo se limita a una casualidad de la cual tu no eres quién manda.
-Bueno, visto de ese modo tienes razón. Entonces decir destino es limitarse a pensar que no eres el dueño de tus actos o que una fuerza superior es consciente de lo que harás en esta vida ¿No?
-Exacto. Yo soy quien está feliz, quien ríe, quien llora y quien se come la cabeza pensando en lo que debe hacer. No hay nadie ahí arriba que elija lo que haré. Soy el dueño de mis actos.
-Pero, si dices que el destino no existe ¿Como denominamos a esto?
-Azar. Un momento y un lugar que dieron lugar a aquello por lo que puedo sonreír. Aquella persona que conocí, esa persona dulce y parlanchina que hace que me sienta único, esta persona que está ahora mismo leyendo estas líneas. Esa chica que sin estar ahora a mi lado imagino sonriendo.

En estos momentos todo se reduce a miedo e ilusión.
Miedo al frío, al silencio, a la distancia, al latido fúnebre tras la muerte del amor y la esperanza. Pero hay ilusión, felicidad, alegría, combustible suficiente para sonreír día tras día. Puede que me exceda con mis palabras, o que parezca que esté delirando.

Se que puede parecer pronto para decirlo, pero no puedo evitarlo. Yo soy así, necesito expresarme, soltarme, decir lo que pienso y lo que siento.

Te quiero, es así y así es como es. No hay que darle más vueltas.
Hay gente que lo suelta a la cara a base de tartamudeos, otros que lo cantan e incluso hay quienes no necesitan mediar palabra.

Yo te lo digo así, aquí y ahora, y espero que cuando desvíes la vista de este humilde trozo de papel sea con una de tus sonrisas.

[#376] La convergencia del espacio y del tiempo en forma de azar...

domingo, 12 de junio de 2011

Anhelo...

Yann Tiersen - Dust Lane


- Bueeeno -le dije mientras en mi cara se dibujaba un gesto habitual.
- ¿Porqué siempre haces lo mismo?
- ¿El que?
- Eso. Esa cara que pones siempre.
- ¿Te refieres a poner cara de duda y desviar la mirada a otro punto?
- Si -dijo ella esbozando una sonrisa.
- La verdad, no lo se. Creo que es una forma de decirte que el silencio es una duda, una pregunta que flota en el aire, que se suspende en el cielo.
- Que poetico te pones cuando quieres -Dijo ella con un ademán de burla cariñosa.
- Por que es cierto y prometí serte sincero. Esa es mi realidad. Cuando te miro a los ojos y no mediamos palabra es cuando alguna pregunta ronda mi mente, y yo, ingenuo como siempre he sido, tengo la sensación de que sabes lo que estoy pensando.
- ¿Y que estás pensando?
- Que sabes lo que estoy pensando
- Eso no vale -Dijo riendose.
- Ah. Mala suerte!

Me levanté del banco y respiré profundamente.

[#376] Dulce pasado, amargo presente e inesperado futuro...

lunes, 28 de marzo de 2011

Oquedad...

Kingdom Hearts: Birth By Sleep - Ventus' Theme - EXTENDED

Qué extraño, siento como si una suave brisa me despertara de un sueño eterno...
Juraría que hasta no hace mucho estaba plácidamente durmiendo en mi cama, acurrucado entre mis cálidas sábanas retomando recuerdos felices.
Estoy seguro, estaba acostado, recordando su cara, sus ojos, sus labios...

¡Es cierto! ¿Qué demonios hago aquí?
¿Qué es este sitio? ¿Qué ocurre...?

Un gran espacio desierto y gris se descubre ante mis ojos. Un mundo sin suelo ni techo, sin paredes ni ventanas, sin cielo ni tierra, sin mar ni montañas.

Algo extraño me envuelve, siento como un viento desconocido arrastra mis sentimientos y se los lleva hacia un lugar mejor, lejos de mí, para evitarles más penurias.
No sé por qué solo con estar aquí siento como si nada importara, como si toda felicidad y todo dolor no existieran.

¿Qué es este lugar...?

- La nada -dice una extraña voz a mis espaldas- Detrás de nuestra existencia se encuentra el inmenso vacio. La nada. Donde no existe la historia, donde no mora la mente, donde no descansa el alma...

Sin sentir miedo alguno me giro lentamente. Voy rotando sobre mí mismo, mientras tanteo un suelo invisible, para descubrir una minúscula mota de oscuridad, una pequeña sombra difuminada y suspendida en el vacío.

- Estás en "Ninguna parte" -dice la voz- donde todo es uno, y donde uno es nada...

Lentamente la extraña sombra va creciendo y tomando forma.
Poco a poco un polvo blanco amarillento brota de entre las distancias para arremolinarse en un mismo punto. Se van uniendo la oscuridad y el polvo construyendo una figura triste y encorvada.
Una oscura toga de humo negro recubre su cuerpo y una capucha negra oculta su tez. En su mano izquierda lleva un refulgente reloj de arena dorado mientras en la mano derecha esgrima una enorme guadaña de plata con acabados en nácar.

- ¿Quién eres? -pregunto tímidamente.
- ¿Que quién soy yo? -responde indignado el encapuchado- Bueno, la verdad es que es una buena pregunta. Sí, muy buena. ¿Quien soy? ¿Soy la nada? ¿Soy el tiempo? ¿Soy la muerte? ¿Soy Dios? ¿O quizás, soy tú...?

Un extraño silencio sepulcral se propaga por el aire, y de pronto, rompiendo el tañido del silencio dice:
- Soy aquel a quien comúnmente denomináis como la muerte, o para ser más precisos soy conocido como el Fin de los tiempos.

¿Qué está ocurriendo? ¿Es esto un sueño...?

- No -dice el- No es un sueño. Puedes pellizcarte cuanto quieras que no hay lugar al que volver.

Vuelvo a depositar en él mi mirada para descubrir como se acerca poco a poco.

- Señor Fin de los tiempos. Entonces, ¿es verdad qué...?
- Tranquilo, hay confianza, puedes llamarme Fin.
- Pues Fin ¿podrías decirme si es que acaso ha llegado mi hora?
- Así es. Ha llegado. Has muerto durmiendo plácidamente, la mejor de las muertes. Dejaste de respirar mientras soñabas con la mujer a la que amabas.

Entonces vuelven a mi los recuerdos, su cara, sus ojos, sus labios. Cierro los ojos e intento recordarla, pero poco a poco se va desvaneciendo.

- ¿Me vas a matar? Por favor no me hagas daño...
- ¡No me lloriquees! Tranquilo. Tú ya estás muerto, así que no sufras.
- Entonces, ¿por qué estás aquí?
- Mi labor consiste en llevar la cuenta para saber cuándo llega vuestra hora. Miro mi reloj y cuando llegáis aquí tengo que atravesaros con mi guadaña para que vuestra alma se desintegre y desaparezcáis.

Es en ese momento cuando recobro la compostura y le miro a los ojos sin titubear:
- Haz lo tengas que hacer, pero que sea rápido.
- Tranquilo -dice cariñosamente- Te prometo que no te dolerá.

Se coloca ante mí y eleva la guadaña; Deja caer el mortífero instrumento velozmente y, dibujando un curva perfecta, la sonrisa de la hoja roza levemente mi cabeza y se posa sobre mi hombro, sin producirme daño alguno.

- Qué curioso -dice intrigado- No te has movido ni un ápice. ¿Esa valentía es por orgullo o porque no guardas acaso terror en tu alma?
- Lo siento -digo moviendo la cabeza- Ni la una ni la otra. Si que estoy aterrorizado mientras que llega el fin, pero esta entereza proviene de saber que he tenido la oportunidad de vivir y uno tiene que ser consciente de que tarde o temprano este préstamo debe pagarse.

- Bien, eso está muy bien. Perdón por jugar contigo antes. Pero quiero que sepas que puedo concederte una última voluntad.
- ¿De qué tipo se trata?
- La que tú quieras, siempre y cuando no haya que volver a la vida. Puedo darte lo que más te venga en gana para que puedas disfrutarlo por última vez. Hay quienes me piden que les permita fumarse un cigarrillo, otros quieren oír una canción por última vez, y bueno, otros por ejemplo prefieren pasarse media hora encomendándose al Señor. Ellos sabrán lo que hacen con sus dioses.

Me desentiendo un segundo de la conversación y desvío mis pensamientos para intentar buscar algo que merezca la pena hacer por última vez.
Pienso en la eternidad y en intentar inmortalizar en un momento toda mi vida, resumirme en un único gesto eterno.
Pero entonces se me ocurre algo mejor...

- No puedo volver a la vida, ¿cierto?
- Cierto.
- Pero todavía no he desaparecido, ¿no?
- Así es.
- Entonces mi última voluntad se tiene que realizar obligatoriamente por así decir en este mundo ¿Me equivoco?
- Para nada, has dado justo en el clavo ¿Ya sabes qué deseas?
- Sí ¡Quiero quedarme aquí para siempre!

Entonces el encapuchado aparta la vista de mi y empieza a rascarse suavemente la cabeza mientras mira a su alrededor como si estuviera buscando algo.

- Hombre, puedo hacerlo, pero es la primera vez que me piden algo semejante.
- Entiéndeme, no quiero desaparecer. Es mi voluntad. Prefiero permanecer aquí eternamente antes que sentir como se desvanece lo poco que me queda de existencia.

Me mira tristemente y con voz seria me dice:
- Entonces te convertirás en un alma en pena ¿Es eso lo que quieres? Vagarás por toda la eternidad en la nada, y jamás podrás rectificar.
- Tranquilo -menciono con risa burlona- Aquí es donde tu entras en juego ¡Adóptame!

Soltó una profunda carcajada.
- ¿Qué estás diciendo? ¿Que te adopte?
- Más o menos. Permíteme ser tu pupilo, tu hermano, déjame trabajar a tu lado por toda la eternidad y poder compartir contigo esta terca soledad. Te lo ruego.

Me arrodillé a sus pies mientras la poca esperanza que quedaba en mi se marchitaba para siempre. Aferrado a las oscuras telas que cubrían su cuerpo lloraba desconsoladamente al pensar en que todo cuanto fui había desaparecido y que lo poco que quedaba de mí no tardaría en desaparecer...

Entonces, sin previo aviso, levantó la guadaña, la sacudió en el aire y como un huracán la hizo bailar a mi alrededor, despellejándome las carnes y dejando intacta mi alma.

Cuando de mi existencia no quedó nada más que una pobre alma desnuda me cubrió con una capa negra y me entregó el reloj de arena. Me levanté y observé el precioso objeto dorado con el que me había obsequiado. Podía ver mi nombre plasmado en él y toda la arena en un mismo compartimento. Pero tras la visión la arena desapareció y con ella mi nombre.

- Ahí puedes ver el lapso de vida restante de todas las personas. Gracias a él puedo saber cuándo llegarán las almas por destruir.
- Ahora -dijo- ya no tienes ni nombre, ni existencia material, no existe lugar a donde puedas volver ni a donde tengas oportunidad de dirigirte.

Se irguió triunfante y prosiguió con voz poderosa:
- Prepárate. A partir de ahora no volverás a recordar qué es el descanso. Desde este mismo instante ambos estaremos unidos y nuestra labor será seguir con el fin de las vidas y la destrucción de las almas.

- Gracias. -le dije desde la sinceridad más pura que jamas hubiera imaginado.
- No hay de qué. Se agradece no tener que cargar yo solo con la desesperación de todo el mundo.

Me acarició la cabeza suavemente. No sé si como muestra de afecto o de agradecimiento, solo recuerdo que fue la única vez que sentí algo de calor en aquel mundo de dolor.

- Entonces -dije antes de partir- si yo ya no tengo nombre ¿quién soy?
- Buena pregunta. Esta vez sí que te puedo responder -dijo con una sonrisa- Ahora que somos hermanos, ambos formamos parte del mismo Fin de los tiempos. Yo blandiré la guadaña y tu portarás el reloj...

[#376] Hermanos eternos. El tiempo de las muertes y la muerte de los tiempos...

jueves, 24 de marzo de 2011

Desesperación...

Frédéric Chopin - Marche Funèbre

Bajo la atenta mirada de la muerte no queda nadie capaz de sobrevivir.
Solo el frió manto de la noche alcanza a burlar a la suerte y consigue sonreír a través de las estrellas que siguen allí suspendidas, vigilando a todo ser que intente escapar de su mirada.

Siente el suave frescor de perfume, el aliento de la muerte que cubre la esperanza bajo un mar de nubes negras, las autopistas negras que atraviesan volando mi terca soledad. Todo se oscurece tras los párpados del terror y la desesperación, todo carece de sentido a la vez que recobra todo aprecio, todo amor y toda melancolía al saber que se perderá la totalidad de nuestra existencia tras un tramo lúgubre y agonizante.

Pero por mucho que se llore o se implore el día del juicio final se acerca implacablemente, hora tras hora, día tras día, año tras año...
El tiempo no se detiene, solo inapreciamos su velocidad durante la felicidad y saboreamos amargamente su dilación a lo largo del llanto.

De ese modo llegamos a la conclusión de que el tiempo, se haga lo que se haga, avanzará. Del mismo modo que mi tiempo avanzó mientras estas lineas iban naciendo de mis pensamientos tu tiempo se va consumiendo mientras saboreas cada párrafo que hay ante tus ojos.

Sabiendo que la arena de nuestro reloj no es ilimitada debemos buscar, a lo largo de este proceso no cíclico, aquello que merezca la pena recordar.

Somos la personalización de nuestros triunfos, somos el futuro que procuramos construir en nuestro pasado, y por eso vivimos atados a aquellos tiempos mejores en que el esfuerzo valió la pena. La nostalgia de aquel entonces en que fuimos más de lo que seremos nunca.

Entonces, si vamos a morir de todos modos ¿Vale la pena esforzarse en tener una vida plena o solo procurarse los lujos que estén a nuestro alcance para buscar que el trance sea lo más rápido posible?

A mi parecer lo más cómodo sería buscar que el tiempo pasase de la forma más amena posible. Pero el día en que uno tenga que abandonar su existencia, haya o no que reunirse con un ser supremo, no creo que quiera mirar hacia atrás en su vida y no encontrar nada de lo que sentirse orgulloso, ninguna hazaña que le haga sentir especial.

Ha ahí el problema que me atormenta ¿De que debo sentirme orgulloso...?
Puede que nunca haya sido una persona de malos resultados y logros inútiles, pero por mucho que alguna vez haya obtenido algún triunfo considerable solo ha servido para hacerme sentir peor en el futuro, para entender que lo pasado pasado está y no se volverá a repetir.
Quiero encontrar ese algo que me haga sonreír un día tras otro, ese algo que me llene de satisfacción cada vez que lo hago, ese algo que hace que me sienta especial y diferente de los demás...

Ese algo puede que llegue algún día, pero mientras tanto no puedo evitar el sentirme perdido, indefenso ante el paso de los tiempos y su implacable final.

[#376] La muerte no es gratis. Es por eso que se paga con el esfuerzo, la esperanza y las lágrimas de toda una vida...

martes, 8 de marzo de 2011

Entropía...

Tzvi Erez plays Bach Siciliano

Martes 4 de Marzo del 2011 a las 3:07
- Memórias del insomnio -

¿Que se supone que estoy haciendo aqui?
Me imagino que perder el tiempo. Mañana tengo un examen y llevo todo el día estudiando a regañadientes y con ganas de hacer la siesta.
Pero ahora que porfín puedo disfrutar de mi merecido descanso... ¿No tengo sueño?
Pues va a ser que no, que no tengo sueño, ni ganas de seguir como de costumbre la verdad. No me apetece en absoluto seguir con la misma dinámica de siempre, con la misma monotonía de ser siempre el mismo y no presentar esos sentimientos que demuestran al mundo tal y como soy...

A lo largo de mi vida siempre he acostumbrado a exagerar las cosas para que no carezcan de importancia. Me gusta hacer que cada momento, por insignificante que sea, no acabe olvidado a causa de su brevedad o su carencia de sentido.
De ahi que casi que todas las veces que escribo termine por exagerar o darle un toque dramático a todo cuanto expongo, por que me gusta, por que es mi forma de sentir como voy fluyendo lenta y dulcemente a traves de cada palabra, de cada frase, de cada metafora y cada pensamiento que me irrita o me deprime, que me hace feliz o que me arrebata mis esperanzas.

Más que una forma de dramatizar la historia de mi vida es una forma de ser sincero pero sin exponer toda realidad. Comienzo a escribir sobre algo que me lleva de cabeza utilizando las definiciones más profundas que consigo sintetizar, y mientras el lector solo va encontrando sucesivamente exageraciones, detrás de todas esas palabras relmente se ocultan verdaderos sentimientos sin exagerar, opiniones macabras o sentimientos tristes que me queman día y noche.
De este modo la relidad se disuelve entre la ficción de mi insana imaginación...

Aunque resulte pesado todo lo anterior solo ha sido una mera introducción, una forma de decir que realmente me cuesta decir lo que me ocurre y como sucedaneo expongo mis sentimientos sin decir cual es la gota que colmó el vaso.
Es como estar triste y que se note en el habla, en las expresiones, en la forma de relacionarse, pero en nigún momento dices realmente que ocurre.
De la misma forma yo transmito como me siento mediante comparaciones, antítetis, alegorias, metaforas y todo tipo de recursos con los que solamente consigo muchas veces dar vueltas al mismo concepto con diferentes imágenes.

Por esta razón mis pensamientos terminan en convertirse en meros tormentos que solo parecen buscar la compasión, dar pena, inducir al llanto y llamar a las puertas del infierno...

"Hoy es uno de esos días en los que no te apetece seguir hacia adelante, en que sientes que el mundo entero conspira contra ti y busca el momento exacto para destrozarte sin piedad. Sientes que te están jugando una mala pasada que desconoces, como si tus amigos te gastaran una broma eterna de la cual no sabes ni entiendes nada, como si no terminaras de encajar en el puzle de la sociedad de a tu alrededor.

Una cosa trás otra se acumula en mi mente sin dejarme siquiera respirar. Todo se convierte en una gran pelota que rueda y rueda ladera abajo, sin descanso, sin pausa y sin frenos, sin nadie capaz de detenerla. Solo me queda sentarme a esperar y contemplar como se estrella contra un muro para que asi, yo y solo yo, tenga que encargarme de recoger todos los pedazos de mi felicidad que han salido despedidos en todas direcciones."


Esto es lo que hoy hubiera dicho de no ser por este pequeño esfuerzo de querer cambiar. Pero ¿No resulta más elegante decirlo así por mucha carencia de sentido que pueda llegar a generar?

No estoy seguro de que responder. Puede que lo realmente importante sea explicar tus problemas para encontrar una solución, pero esos mismo problemas también pueden ser el combustible para el motor de la imaginación, ese pensamiento abstracto que te ofrece imágenes desconocidad pero certeras, claras y concisas, explicaciones fantásticas fuera del alcance de lo material.

Más que un texto de objetivo estético toda esta parafernalia que ahora mismo estoy construyendo se ha convertido en una auto-observación que busca explicarme a mi mismo que es lo que hago, y por primera vez pido ayuda a aquellos que en este momento leen estas lineas, pido que se cuestionen cual es la importancia de todo esto, que se pregunten cual es la debida forma de decir las cosas.

En un principio todo cuanto expongo pensaba permitir que se perdiera en el olvido para así no demostrar signos de flaqueza. No nos gusta reconocer nuestros errores o nuestros defectos, y procuramos evitar dentro de la medida de lo posible demostrar su existencia mediante el silencio, pero una persona muy importante para mi me explicó una vez algo que hoy estoy poniendo en práctica:

"Aquel que pregunta es ignorante durante un minuto; pero quien no lo hace se mantiene ignorante durante toda su vida"


Por esa razón estoy aqui a estas horas sin poder dormir y poniendome en evidencia. Posiblemente apague el ordenador para intentar conciliar el sueño y evitar la tentación de seguir frente a la pantalla quemándome los ojos. Pero no puedo evitar dar vueltas a este pensamiento, no puedo para de pensar si realmente todo cuanto he escrito carece o no de sentido, si todos esos problemas que he ido soltando uno tras otro se han desprendido de mi ser...

Es por eso que si estás leyendo estas lineas significa que al final me decidí por el camino de la sincerdidad y que, gracias a los buenos consejos, aquella extraña noche de insomnio no resultó en vano...

[#376] Aunque no consiga dormir el mañana llegará. Independientemente del mundo el tiempo seguirá avanzando...

martes, 22 de febrero de 2011

Quietud...

Comptine d'un autre été - Yann Tiersen


El mundo, que ahora mismo tu y yo estamos compartiendo, no es más que una continua mentira de la irrealidad, un lugar que nos separa de toda esa felicidad ficticia que vaga en nuestro interior, una sociedad pura y duramente real que te aparta de tu inexistencia y de tus cuentos de hadas.

Un simple medio de transmisión y desplazamiento. Nada más que la superficie por la que nos deslizamos un día tras otro, vagando a través de los limites de lo físico para sentir la frustración que acecha todos y cada uno de nuestros sueños.

Miles de tableros de ajedrez, uno al lado de otro, aparecen y desaparecen sobre el lienzo de la historia. Somos manipulados sin piedad, avanzando una casilla tras otra en función de nuestras limitaciones, nuestras opciones, nuestra capacidad que ha sido dictaminada por nuestro sobrenombre, ya sea este caballo, torre, alfil, peon...
Solo para proteger al rey mientras la reina asesina a aquellos que intenten acercarse.

Estas partidas de nuestra vida que al finalizar son remplazadas por otras al instante. Sin el más mínimo aprecio somos retirados del tablero para que el Tiempo y la Muerte sigan matando el tiempo, nuestro tiempo, nuestra arena que se desliza y que cada granito representa un momento fugaz de nuestra existencia. Pero ellos siguen jugando, día tras día, año tras año, abandonando sin la menor misericordia nuestro destino a merced de las garras del azar...

Pero bueno, aquí estás, delante de una triste pantalla contemplando lo que un viejo loco intenta explicarte. Sentado tranquilamente sin preocupación alguna procurando entender lo que esa voz te está narrando, esa voz que es proyectada hacia tus oídos por unos labios imaginarios que repiten lo que tus pobres ojos devoran con completa facilidad.
La voz de tu mente que solo tu puedes oír...
La voz de tu alma la cual traduces a gestos y palabras un día tras otro...
La voz que dice sin hablar, que escucha sin oír, que entiende sin pensar...

Es esta voz la que vive dentro de nosotros y para la que nuestro cuerpo nos es nada más que un recipiente. Esa es nuestra verdadera existencia, nuestra esencia y nuestra realidad, el mundo a través del que realmente nos desplazamos.

Esa voz eres tu. Pero no el tu cualquiera que nosotros vemos todos los días, sino el tu que no es capaz de sacar lo mejor de si mismo a la superficie, que no es capaz de demostrar su potencial y plasmar en el mundo real lo que ya es realidad en su propio mundo. Ese alguien que vive dentro de ti es la persona que yo realmente deseo conocer...

Por esa razón, ahora mismo estoy a tu lado, en tu mundo, hablando con tus ojos para que tu voz te separe de la realidad, agradeciendo este pequeño periodo de tiempo durante el que me has prestado tu atención y la cual te devuelvo satisfecho.

Esa voz que ahora mismo está leyendo estas lineas es a quien quiero dedicar el esfuerzo de estar aquí hablando, es a quien quiero hacer comprender que algún día podría ocurrir que nos sentemos juntos a ver las estrellas diciendo lo que sentimos sin mediar palabra...

[#376] "Si me nombras desaparezco", ¿Quien soy?
El Silencio

domingo, 23 de enero de 2011

Inexistència...


Estava tranquil•lament sentat amb els meus amics col•laborant vagament en una conversa com les de sempre, de que si haviem de quedar per fer tal cosa el cap de setmana que ve i que si tal persona estava rara últimament.

Com de costum jo feia els comentaris graciosos o els que fregaven lleugerament el mal gust, deixant a part l’incomprensió que sempre ha existit cap al meu humor macabre.
Vaig parar de parlar ràpidament per evitar discussions i em vaig mantenir lluny de la conversa al llarg d’un curtet periode de temps en el que no hi existia necessitat de que parlara, ja que es desviaba dels meus interessos.

Vaig eixir de la conversa al observar que la meua opinió ja no era necesaria. Aní a donar un xicotet passeig al voltant del lloc on es trobavem.
M'acomodí en un banc i vaig esbufejar per expulsar un poc d'aire carregat que sentia al pit, i de sobte...

Deixí d'escoltar durant un instant...
Em vaig tancar en mi mateix per trobar-me...
I de sobte... !!Vaig despertar!!

Vaig mirar amb tristesa al meu voltant intentant recordar nostàlgicament quan va ser l'última vegada que no vaig estar somnàmbul, intentant calcular quant de temps feia que no era realment jo.

Feia tant de temps que no gaudia del dolç tacte de la lògica i de l'amarg regust de la realitat passant suaument per la meua ment. Trobava a faltar aquest aire trist que em recorre per tot el meu ser i fa que els meus pensaments ballen en la foscor.

Per al meu desgrat, semblava ser que mentre jo estava tornant en mi la gent em reclamava preguntant-me perquè estava tan callat. Vaig esquivar els seus comentaris amb un "no passa res, estava mirant una cosa" i em reincorporí en la conversa per escoltar, però aquesta vegada no per participar, més bé per adonar-me que no entenia que feia realment allí parlant amb persones que no m’antenien...

Va anar passant la nit i fluint els successos, el temps seguia el seu curs sense detenir-se i el vent bressolava el meu pèl. Encara que intentava amagar-ho, la meua mirada delatava el meu estat d'ànim. No és que en eixe moment estiguera trist o content, simplement era com si la meua personalitat s’haguera mort.

No varen tardar a preocupar-se i preguntar-me si estava enfadat per alguna cosa, i els vaig contestar amb educació que no em passava res, que podien tranquil•litzar-se, que continuaren amb les seues coses, que jo tornaria en un moment...

Em vaig alçar suaument del banc i vaig estirar les meues cames que em demanaven a crits que les deixara ser lliures durant una nit.

Vaig mirar en quina direcció fluïa el vent i em vaig disposar a caminar amb el mateix sentit que ell. Vaig deixar que el meu cos manara sobre mi i em vaig amagar càlidament en la meua ment on poder parlar amb tranquil•litat.

Els meus peus i les meues cames es varen aliar per escapar de mi mateix i varen prendre el seu propi rumb, buscant els carrers més foscos i més gelats.

Amb un to agradable i una actitud afable vaig començar a discutir amb mi mateix, necessitava tornar a parlar amb algú que tinguera la capacitat d’entendre’m…

La conversa va ser molt fluïda, mai se'ns acabaven els temes dels quals parlar, i sempre teníem alguna discussió en la qual expressar les nostres opinions. Donava gust discutir d'aquesta manera, enèrgica però cordialment, sense faltar-nos al respecte, però dient el que pensàvem.

Em vaig despreocupar de tot i em vaig quedar submergit completament en la conversa, feia temps que necessitava esplaiar-me. A poc a poc vaig deixar d'adonar-me què direccions prenien els meus peus. Així, aprofitant que no ens adonàvem, el menyspreable pas del temps va aprofitar per fer-nos una de les seues bromes macabres...

Quan varem voler adonar-se havien passat hores sense haver-nos donat compte. Instintivament vaig agafar el meu mòbil per trobar-me tres trucades perdudes, borinot de mi no recordava que l’havia deixat en silenci feia poc...

Em vaig disculpar amb la meua ment i li vaig dir que ja parlaríem un altre dia, que ja era massa tard i m'havia d'anar. Va insistir un parell de vegades i es va oferir a acompanyar-me, però finalment li vaig convèncer que no era necessari, que no havia de preocupar-se per mi.

Em vaig allunyar ràpidament mentre em despedia i prometíem que tornaríem a veure'ns, esperavem que la pròxima vegada poguérem parlar més llargament.

Vaig demanar a les meues cames que treballaren un poquet i que em feren tornar prompte. Com era d'esperar al principi es varen queixar però finalment varen accedir a portar-me el més prompte possible.

Vaig buscar amb interes, però no vaig tardar molt en sentir rises que provenien d'en doblegar la cantonada. Les vaig reconèixer al moment…
Vaig saludar a tots i em vaig disculpar amb un sincer somriure. Feia temps que no sabien de mi, creien que m'havia anat a casa.

Els vaig dir que m’havia trobat amb un vell amic al que feia temps que no veia, que havíem estat parlant més del compte i que no varem tenir cura del temps que parlarem. No els mentia, era cert, feia molt de temps que no parlava amb ell.

Com era d'esperar em varen preguntar qui era i jo els vaig contestar que era algú que sempre han tingut al costat però a qui mai s'havien preocupat de conèixer.

Tots em varen mirar desconcertats i després de mofarse lleugerament varen tornar a la seua conversa anterior.

Em vaig incorporar de nou i abans de tornar a la meua letàrgia em vaig dir a mi mateix en veu baixa: "Bona nit…"

[#376] La falç de la lluna en l'estora de la foscor, forada el firmament perque les estreles ploren de dolor...

lunes, 20 de diciembre de 2010

Principios...



Hmmmm...
Así que estas aquí. Era de esperar que no pudieras resistir la tentación. Después de todo ¿No fue la tentación la que no pudo resistirse a ti?

Bueno, eso es lo de menos, estamos aquí por que nos apetecía charlar en este peculiar diálogo monopolizado en donde solo hablo yo y tu te guardas tus predecibles comentarios. Pero tu debes cuestionar todo cuanto exponga, solo de ahí conseguirás las respuestas....

¿Estamos aquí para resolver dudas, o para que las dudas nos resuelvan a nosotros?
Quien sabe, el tiempo nos lo dirá. El determinará el resultado de este pequeño enfrentamiento en donde luchareis para ver quien es mas egoísta...

Si para poder alcanzar la felicidad tuvieras que aplastar, matar, asesinar y aniquilar a aquellos que interfieren en tu camino ¿Seria una felicidad feliz?
¿Una felicidad merecida? ¿O quizá robada? ¿O mas bien inmerecida?
Tu sabrás, la respuesta no la tengo ni yo ni nadie, solo se que hay que luchar y que el concepto "luchar" desemboca muchas veces en hacer daño a otros.

¿Te dejarías la piel por cumplir los sueños de otras personas? ¿Sacrificarías días y días por alguien para recibir una mera sonrisa?
Y si finalmente es así... ¿Por que?
¿Por quedar bien? ¿Para que te halaguen por tus esfuerzos? ¿Para sentirte realizado?
¿Para demostrar que querer es poder? ¿Para ganar confianza? ¿Por amor? ¿Amistad?

No se cual será tu respuesta, lo más probable es que pienses "Depende de la persona y la situación"
No voy a decir que no, pero...

¿A caso no sientes una extraña felicidad cuando haces feliz a otro?
Y si es así ¿De donde proviene? ¿De la felicidad ajena? ¿Del presente inminente que recibirás? ¿Del "hoy por ti, mañana por mi"? ¿De querer demostrar tu bondad?
¿O a caso solo lo haces por obligación? ¿Por instinto como respuesta al que dirán? ¿Por sentirte mejor contigo mismo? ¿Por saber que tienes una utilidad?

No tengo ni la más remota idea, cada uno tiene su respuesta. Pero es así, el sentimiento de la bondad nos arropa ya sea interesado o desinteresado.
Pero...
Si pretendes demostrar que eres buena persona significa que tu ya sabes que lo eres.
Entonces, si ya eres buena persona ¿Porque demostrarlo...?

La respuesta a esta pregunta es simple. Quienes buscan demostrar que son buenas personas hacen esto por que no están seguros de serlo. Al igual que con la inteligencia muchos buscan el halago de sus proezas, quieren saber si es verdad lo que creen de ellos mismos, quieren estar seguros de lo que son...

Es curioso, por que finalmente aquellos que intentan ser buenos o espabilados en momentos puntuales muestran una clara diferencia de personalidad, como si hubieran cambiado para bien, pero se puede ver perfectamente como aumenta su inseguridad.

Querer mejorar como persona tiene que nacer de un sentimiento sincero, de la humildad y de una nueva concepción de tu entorno. No busques el cambio solo por las apariencias y lo que puedan decir,

[#376] Únicamente conseguirás encontrar a un desconocido frente al espejo...

jueves, 16 de diciembre de 2010

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Edward Scissorhands - Theme

Sinceramente, y empezando sin mentiras, siempre he resultado ser de ese tipo de personas que ignoran los sentimientos y las verdaderas promesas que les llegan hasta el corazón.

Por muy penetrante y calida que me resulte esa sensación en mi pecho siempre termino por arrancarla, dejando una cicatriz invisible que comprende todo cuanto pudiera haber conseguido, una herida forjada por miedo al día en que ese calor tenía que desaparecer del mismo modo en que la vida nos será arrebatada.

Transitando el camino de la ignorancia del corazón. Negarle sin piedad a uno mismo que la ingenuidad y la ilusión son enemigos que van de la mano, uno a la par con el otro, buscando ese momento de luz y color para que el cielo se oscurezca...

La razón por la que sigo es por tener un lugar sobre el que pisar, un combustible o una especie de droga que me quema por dentro y que me obliga a respirar, haciéndome desprender calor y abundantes sonrisas para terminar helado por dentro.

Solo pretendo desear con la voz alzada para que todo siga girando como corresponde, para que todos esos pequeños engranajes sigan con su tic tac eterno, retumbando furtivamente y sin descanso, hacia el interior de este tronco vacio que germinó hace décadas sobre mi alma...

Nunca he conseguido eso a lo que normalmente llaman "tu sueño", esa meta o deseo que todos aguardan ansiosos y por la que luchan aferrándose con toda su esperanza. Continuo mi camino sabiendo que nunca tengo una meta clara y de la cual deba sentirme orgulloso, ninguna lucha en la que realmente me importe el resultado...

En mi tierna infancia todavía quedaba algo de esa ilusión que te hacia avanzar empujoncito a empujoncito, un paso detrás de otro pensando que seguir acabaría por brindarte algo por tus esfuerzos.

Pero con el tiempo uno va perdiendo esa ilusión e ingenuidad genuinas de la infancia para obsequiarnos con esa incertidumbre que nos arropa día tras día, y que crece a cada paso que damos.

Poco a poco uno va soltando deseos y metas que estaba decidido a cumplir, pero, seguimos avanzando y... ¿Con que nos topamos?
Con que esas metas han quedado demasiado atrás, que es demasiado tarde para seguir luchando y hay que aceptar la derrota.

Por desgracia sigo aquí, deseando aferrarme a estrellas lejanas que ellos acarician en sus sueños y que yo solo observo desde la Tierra...

De este modo sigue tu camino. Se desprende en cada promesa una ilusión, un granito de esperanza de cada puñado de arena del castillo de nuestros sueños, nuestro palacio infantil a la orilla del mar...

[#376] Frente al mar azul contemplando el naufragio del velero de la esperanza...

domingo, 21 de noviembre de 2010

Escarcha...


"Seas quien seas, pienses lo que pienses y sepas lo que sepas...
¿Eres lo que piensas o piensas lo que eres?
¿Sabes lo que eres o eres lo que sabes?
¿Piensas lo que sabes o sabes lo que piensas?
"

Espero que comprendas mi pequeño vicio a la escritura, mi dulce droga donde puedo expresarme con total libertad y en donde mi única limitación es mi condición humana.

El tiempo que nos separa va menguando con el paso de los abrazos, días de silencio que irán desapareciendo lentamente, nubarrones y tormentas de inseguridad que el viento ira barriendo con soplidos de confianza.

Años de silencio vagando por la calles de la felicidad, viejos barrios olvidados de mi alma en donde las farolas dejaron de irradiar esperanza para solo ofrecer luz, luz que produce sombras, y sombras que producen vació y oscuridad. La ciudad sin nombre en donde la paz y el sosiego reinaban sobre una vida apacible y apagada.

Pero, como era de imaginar, y gracias a ti, los motores del caos vuelven a funcionar. Estos pequeños mecanismos alimentados por la ilusión que crece día tras día, mi sístole y mi diástole reviven de entre los escombros para dar color a esta gran metrópolis de ajetreo constante.

La felicidad y un viejo optimismo olvidado se propagan por mis arterias a velocidades vertiginosas, destruyendo todo mal que tocan para mantenerme silvando alegremente por todo camino largo y oscuro que frecuente.

Soy la persona más afortunada del mundo. Se que en este preciso instante estarás pensando que soy un exagerado, pero la sensación que en estos momentos me arropa y me da calor es el simple pensamiento de estar a tu lado.

Tengo miedo. No se hasta cuando podré sobrevivir bajo la sombra de alguien tan sumamente especial como tu, como alguien tan tristemente prescindible como yo podrá soportar el mero hecho de tu presencia. Mientras hablo para que tu timidez no se sienta incomoda soy yo quien realmente no tiene valor para funcionar, todos mis engranajes se detienen y no consiguen girar con coherencia.

Creo que esto es una broma pesada, un sueño del que tarde o temprano me tendré que despertar. Ahora, mientras todo mi ser sigue estupefacto ante tales acontecimientos, la superficie que me conforma y se comunica con el mundo exterior intenta seguir a tu lado pero sin llegar a articular nada inteligible, proyectando una voz entrecortada que se desmaya lentamente.

La ilusión que siento no es siquiera cuantizable, no se le puede dar un formato comprensible el cual podamos traducir a palabras. Es en este preciso instante en donde me cuestiono mi posición y me pregunto ¿Donde esta la trampa y el cartón?

Pasando ahora por el sentido material, como no, todo hay que decirlo, creo que todavía no me he detenido a contemplar lo que tengo delante.
Te voy a ser sincero: No eres guapa. Ni en broma eres bella, y mucho menos preciosa. La única definición que podría llegar si quiera a rozarte sería esplendida, perfecta en todo cuanto conforma tu aleatoria baremación en donde defectos y cualidades han dado lugar a una persona que merece más de lo que le podría ofrecer en tres vidas de esfuerzo y dedicación.

Puede ser que me este excediendo, pero, no puedo evitar el sentirme alegre. Mi cabeza es martilleada incesablemente con la misma imagen una y otra vez, sin descanso, sin darme cuartel alguno y sin ofrecerme respiro entre ilusión e ilusión.

Quiero pedirte disculpas por adelantado. Lo más probable es que todavía te estés cuestionando si todo cuanto digo será verdad, pero es normal, incluso yo no alcanzo a comprender que hago yo aquí a tu lado contándote todo esto como si de mi psicólogo se tratara, pero bueno, me alegro de poder disfrutar de este pequeño rato hablando contigo sincera e indirectamente...

Me alegro de tenerte cerca, y de todo cuanto tu significas para mi...

[#376] Pesos del pasado que trás ser soltados aligeran mi presente y despejan mi futuro... No es arrepentimiento, es la añoranza de aquello que nunca sucedió...

domingo, 17 de octubre de 2010

Nimiedad...



A todos en algún momento de nuestra vida se nos plantea una extraña situación que parece ínfima o incluso absurda, una especie de momento fugaz en el que no acabas de entender que esta ocurriendo ni que te empuja a pensar o actuar.

No sabes que relevancia tiene ni que significado encierra, no terminas si quiera de entender si es una especie de presagio o algún tipo de predicción de un incierto futuro.

Visiones, pensamientos, melodías, actitudes, viejos recuerdos inoportunos...
Todos ellos nos otorgan esa pizca de incertidumbre que necesitamos para vivir, ese amor por el misterio y el suspense. Esa tentación de imaginar sin realmente saber, poblarse de dulces ilusiones o de amargos temores mientras desconocemos el qué ocurrirá.

A todos nos pasa alguna vez, y una de ellas no terminé por entenderla...

Eran las doce menos cuarto de la noche. Hacia frió, mucho frió, y yo todavía estaba al lado de la vía caminando para irme a casa. Volvía de estar con unos amigos y me había ido antes de que vinieran a recoger a nadie.

De haber querido hubiera tenido la oportunidad de que me llevaran, pero algo me incitó a volver a pie aquella noche, y no acababa de entender muy bien el que.

Hacia poco que había abandonado la calle paralela a la vía. Acababa de internarme en las calles largas y sombrías en donde cada muchos pasos habitaba una triste y solitaria farola, como si con su tenue luz me invitara a hacerle compañía, a transmitirle calor y confianza.
Pero a cada paso que daba más me alejaba de la luz anterior para acabar bajo el cobijo de la siguiente, y así sucesivamente, avanzando en silencio.

Estaba andando con la cabeza baja y las manos en los bolsillos cuando de pronto sentí como algo rodaba por el asfalto después de haberle atestado un pequeño puntapié.
Me agaché a mirar para descubrir que era una triste piedra que no mediría más de dos centímetros de diámetro. Una simple y vulgar piedra cubierta de tierra, un pedazito de roca perdida y extraviada, alejada de todo menester excepto rodar sin rumbo...

Apartando la vista y cambiando de pensamiento me levanté lentamente y me dispuse a caminar. Pero, nada más dar el primer paso, sin yo decidirlo si quiera, mi pierna izquierda terminó por patear la misera piedrecilla haciéndola así rodar varios metros ante mi.

Avancé de nuevo y volví a hacerla rodar por la calle oscura. Una patada detrás de otra, sin descanso, sin entender el porque estoy aquí haciendo algo tan irrelevante.

-Estoy chutando alegremente una inútil piedra mientras todo lo demás requiere de una solución -Pienso en voz alta- ¿Que demonios estoy haciendo...?

Pero esa noche no quise pensar. Solo quise seguir caminando, más y más, mientras a mi lado una triste y vieja piedrecilla rodaba sin descanso.

Al principio no me importaba chutar fuerte y perderla de vista, me era indiferente lo que le ocurriera. Pero según como más caminaba mayor era mi interés hacia mis pasos, más centraba mi atención en hacer rodar la piedra hacia un lado o hacia a otro, terminando por preocuparme de si podía deslizarse por una rendija hacia las alcantarillas.

Sin darme cuenta llegue a una calle oscura. No se veía bien el suelo y la piedrecilla no se encontraba al alcance de mi vista en tal oscuridad. Sin detenerme busqué la piedrecilla con la mirada, pero no hubo resultado, yo seguía andando en dirección hacia mi casa.

Pero fue entonces cuando me di la vuelta y me agaché para buscarla. Estaba agachado buscando una maldita piedra que habría podido sustituir por cualquier otra, estaba quieto en medio de una calle mirando hacia el suelo como un idiota.

Finalmente apareció escondida entre unas hojas secas del borde de la calzada. Un extraño sentimiento de felicidad se apoderó de mi, me sentía dicharachero por el mero hecho de recuperar algo tan tristemente insignificante.

Sin haber escarmentado dejé de nuevo la piedra en el suelo y seguí caminando junto a ella, a través de la oscuridad y el frió de la noche.
Varias veces más volví a perderla de vista, pero finalmente la recuperaba de nuevo.

Pero como todos sabemos, llega un punto en el que de tanto estirar del hilo finalmente acaba por romperse...

Nada más llegar a la calle paralela a mi casa, justo cuando por mi mente se cruzó el pensamiento de recoger la piedrecilla para quedármela como recuerdo, no la encontraba por ningun sitio.

Me agaché, revise la calle palmo a palmo, miré desde todos los ángulos que pude, pero finalmente no la encontre.

Nunca entenderé el porque de toda esta absurda e infima historia, en la que terminas por encariñarte de algo que carece de valor para que posteriormente desaparezca.

Se que es una tonteria sin sentido que le haya dado relevancia como hecho, pero algo me empuja a pensar en cual puede ser su verdadero significado, y sinceramente, todo cuanto este pensamiento para mi abarca, no me presagia nada bueno...

[#376] Inconsciencia consciente del inconsciente subconsciente...